
Tengo derecho...!
Deambulo por tus letras,
andenes olvidados
vacíos y con esencia de ternuras
como un museo anacrónico de tiempos obsoletos
de besos y de abrazos,
recorro
el cáliz de tus pétalos,
aterciopelado adorno de murmullos
enmudecidos detrás de los inviernos,
camino por baldíos de caricias
donde sembramos alguna vez los sueños,
hoy… ríos de distancia y de salitre
contaminando aromas en la brisa de tu cuerpo,
quisiera reconocerte en algo;
algo que justifique el dolor del olvido
tengo derecho a supurar la herida
esta herida de siglos que palpita
en la profundidad más visceral del grito…
infierno mudo y seco... humeándome en los ojos.
Con este poema me despido amigos, les agradezco a todos los que pasaron por mis trovas, en realidad yo no soy escritor ni aspiro a serlo, soy un trovero al que le apasionan las letras y compartir la amistad de manera sana y respetuosa, me gusta compartir momentos con sentimiento que son esas cosas verdaderas que nos alimentan el espíritu, yo, como muchos de los que me escriben, con quienes tengo una gran amistad , tuvimos la suerte de pertenecer al taller de Ursula y ella nos condujo de manera maravillosa por la senda de las letras, no tengo más que palabras de agradecimiento para ella y para todos los compañeros con quienes compartí los momentos más hermosos de mi vida.
Para ellos: un abrazo fraterno.
Para ellas: un ramo de rosas.